Evite que su empresa llegue a cuidados intensivos


Evite que su empresa llegue a cuidados intensivos

Frecuentemente las compañías me llaman cuando están en dificultades financieras, los pacientes van al médico cuando está enfermos y suelen ignorar a su doctor cuando éste les recomienda tomar más agua, consumir menos sal, hacer ejercicio o bajar de peso, todas estas recomendaciones para el largo plazo. Los pacientes suelen menospreciar estas recomendaciones, con lo cual terminan sufriendo enfermedades que se pueden prevenir, afectando así su estilo de vida o provocando muertes tempranas.

En las compañías, la situación es muy similar, aquí los síntomas se pueden identificar con indicadores financieros, algunos de los más relevantes en mi concepto son:

  • Valor económico agregado.
  • Márgenes EBITDA, bruto y neto.
  • Razón de endeudamiento y endeudamiento sobre ventas.
  • Razón de cobertura de intereses.
  • Rotación de ventas sobre activos.
  • Ciclo operativo y ciclo de efectivo (estos dos últimos están relacionados con el manejo de capital de trabajo, días de cuentas por cobrar, por pagar y de inventarios).
  • Variación de ingresos (crecimiento o decrecimiento porcentual).
  • Palanca de crecimiento.

Muchos miembros de juntas directivas que al no ser muy consientes de las consecuencias de la situación financiera de una compañía en determinado momento, se la pasan de reunión en reunión analizando resultados históricos y compartiendo anécdotas sobre el estado del mercado, la industria o la economía, sin tomar medidas drásticas que les permitan subsanar o corregir una situación o tendencia.

Entonces pasan los meses y los años y el endeudamiento se va acumulando, los activos se van envejeciendo, los márgenes se van deteriorando, el capital de trabajo se empieza a ver contaminado por inventarios de baja rotación o cuentas incobrables, hasta que llega el momento de la verdad, el paciente necesita una cirugía de corazón abierto, ahora es momento de vender los activos inmobiliarios para bajar el endeudamiento y darle una segunda oportunidad a la compañía, o llegó el momento de venderla a un precio deteriorado con tal de salvarla, o peor aun, llegó el momento de liquidarla.

La invitación con este artículo es a no ignorar los síntomas del paciente, que en las empresas se miden con indicadores financieros, si la tendencia es desfavorable, hay que remangarse las mangas y tomar medidas que sean necesarias para organizar la empresa.

BASTA YA de echarle la culpa al gobierno, al dólar y a la economía por los malos resultados, es hora de repensar la empresa de acuerdo a las circunstancias actuales y adaptarse para que la empresa sea sostenible en el largo plazo.

Se necesitan pantalones para cerrar unidades de negocio no rentables, vender activos improductivos, cambiar la gerencia o la junta directiva, hacer recortes de personal, renunciar a clientes o proveedores de toda la vida, pero es una responsabilidad del equipo directivo hacer lo que sea necesario para asegurar el futuro de la compañía por el bien de todos los grupos de interés (stake holders).

“Locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes” Albert Einstein. “Hay dos tipos de dolor que sentirás en la vida: El dolor de la disciplina y el dolor del arrepentimiento. La disciplina pesa gramos mientras que el arrepentimiento pesa toneladas.” Jim Rohn.

Escrito por Simón Restrepo Barth, Profesor de Finanzas, miembro de Juntas Directivas, Banquero de Inversión, Partner de ONEtoONE Corporate Finance. Magíster en Finanzas de la Universidad de los Andes y certificado en valoración avanzada con altos honores en NYU|STERN.
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